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Nadie ni nada puede vivir por nosotros.
Nos vendieron la idea de que el propósito de la tecnología es hacernos la vida más cómoda, abundante y predecible. ¿Y si eso es justamente lo que no debimos hacer? Los límites son necesarios, la escasez es necesaria y el sufrimiento es indispensable para el desarrollo del espíritu humano. Hay una diferencia enorme entre trascender nuestros límites y delegarlos. Este ensayo distingue la fricción que nos forma de la que solo nos parasita. Y dónde sí vale la pena automatizar.

Rodrigo Lañado
2 ago6 min de lectura
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